ESPIRITUALIDAD y PSICOLOGIA

La Psicología Transpersonal aporta una nueva mirada, integrativa y energética del ser humano, y de los conceptos de salud y enfermedad psíquica.

El consultante es un ser que posee un núcleo esencial y que en el transcurso de su existencia tendrá la posibilidad de desplegarlo. Este núcleo esencial o verdadero ser trasciende la personalidad y a la vez lo conecta con las leyes del universo que tienden a armonizarlo. Para llegar a este núcleo necesitará de un profundo conocimiento de las corrientes antagónicas que coexisten en su personalidad. Por un lado, una parte sensible y amorosa y por otro una “máscara” o cara social más pensante, fría, lejana, egoísta.
Esta máscara encubre defensas, sentimientos negados o reprimidos que están en estrecha relación con el ser ideal que intenta alcanzar.
Contribuye también al auto-engaño y al estancamiento de la energía vital en su propio cuerpo y por ende en diversas áreas de su vida. Cada uno de nosotros trae un potencial único y es interesante aclarar que aquellas áreas de insatisfacciones o infelicidad de nuestra vida son señales de este potencial aún no desarrollado. El trabajo terapéutico consiste en un proceso de comprometido autoconocimiento en donde la aceptación de nuestras partes indeseables, nuestro “lado oscuro” es fundamental para que la transformación de la personalidad ocurra.
El camino de la luz requiere que descendamos a nuestra oscuridad. La sombra personal encierra un extraordinario quantum de energía a reencauzar adecuadamente.
Es tomar conciencia y hacernos “responsables” (no culpables) de nuestras propias negatividades y de su sincronicidad con lo que recibimos del exterior. Es atravesar miedos, vergüenzas, culpas y falso orgullo.
Es descubrir roles y corazas y disolverlo, es perdonarse y perdonar. Es comprender que todo problema, conflicto, situación de crisis, nos atrae una lección para aprender.
Es darnos cuenta que hay un intento de nuestra personalidad de recrear las heridas de la infancia causándonos infortunios y dolor.
Es conocer patrones destructivos a los cuales estamos apegados. Es aprender a escuchar a nuestro cuerpo y sus mensajes. Es recuperar nuestro poder personal y recobrar el sentido de la vida.
Es transformarnos expandiendo nuestra conciencia, recordando quienes realmente somos y a qué hemos venido.
No importa cuán tarde pienses que es, cualquier intento que realices en este sentido te enriquecerá y ahondará tu camino espiritual.

por Lic. Ana Dokser

EL CAMINO DE LA ESPIRITUALIDAD

No se bien cuando comencé a transitarlo, en realidad creo que fue cuando llego a mis manos el libro “Siddhartha” de Herman Hesse.
En esa época, con mis once años, no entendía nada de hinduismo, pero eso no impidió que me llegara muy profundamente.
Quizás haya sido mas atrás, cuando de muy pequeña mi abuela me enseño a rezar. No puedo decir cual fue la fecha exacta, no importan en este sendero, el tiempo y el espacio, ya que se funden en uno solo.
El alma, el espíritu o el Ser que habita este cuerpo se zambulle en el océano de luz, sonido y energía, sin tiempo y sin espacio para llegar a esta vida y comenzar a transitarla. Leí por ahí que la Tierra es por excelencia un lugar para el aprendizaje, y que los seres humanos poseemos el priviliegio de habitarla para sacar el máximo provecho.
Pero veo que alejada esta la vida cotidiana de todo eso, tanto que aquello, hasta parece un cuento…
Llegado el momento en que uno toma conciencia, esta atento a lo que sucede y elige por donde ir.
Creo que el inconveniente mayor es ese, el ir por la vida dejándonos llevar, quejándonos por lo que nos pasa, poniendo la responsabilidad de los hechos en el afuera, en los demás, en las circunstancias, sin asumir que nosotros y solo cada uno de nosotros es el protagonista de su vida, la cual modela como un artista la arcilla.
Tomar las riendas. Ese es el secreto. Saber que quiero y tomar ese rumbo. Acompañando también a quienes me rodean. Porque el secreto también está en el Amor.
¡Este es el momento de mayor paz y felicidad!
Saber cuál es el sendero y poner toda la voluntad y la energía en caminarlo siempre con el pensamiento, la palabra y la acción en armonía. Sabiendo que las dificultades son puestas y están ahí para APRENDER, que si no aprendemos se van a repetir una y otra vez, solo dejaran de ocurrir cuando por fin entendemos y aprendemos lo que necesitamos.
Nada de los que nos sucede esta librado al azar, ninguna de las personas que forman parte de nuestra vida esta ahí por casualidad, sino que tiene algo para enseñarnos.
Y los peores momentos y las mayores dificultades son los mejores maestros.
Mas adelante me toco aprender mi gran lección, en realidad una de tantas mas que aun me esperan. Esta fue la gran escalada a este camino, el gran escalón que pude subir, porque el hombre crece con el dolor mientras que se gasta con el placer.
Y el dolor, la angustia, la incertidumbre, la enfermedad física fueron grandes maestros para mí.
El yoga me trajo alivio físico pero salía de las clases con una gran paz que no sabia de donde surgía pero ahí estaba inundándome. Salía con la sensación de flotar entre las nubes, el cuerpo físico estaba aliviado pero también mi cuerpo emocional y eterico.
Mas adelante, profundizando el conocimiento, también encontré la paz y la tranquilidad en la meditación porque el cuerpo mental necesita también descanso y relajación.
Y aquí estoy sabiendo que encontré mi lugar en el mundo y con muchas ganas de compartirlo a manos llenas, de llevar este mensaje, lo poco que se, que aprendí, que sigo sumando en mi cuenco espiritual para continuar subiendo esta escalera tan maravillosa llamada vida.
No duden en intentarlo, es sencillamente sorprendente, espectacular y emocionante. Mis más preciadas bendiciones y la más alta vibración para todos!

por Maria Alejandra Ruzo

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