CALENDARIO MAYA

La civilización Maya ha sido una de las más Florecientes de Mesoamérica, hace más de 40.000 a 70.000 años.
Entre ellos hubo matemáticos, astrólogos, arquitectos, pintores, escultores, agricultores, artesanos, navegantes, comerciantes, etc.

Su fascinación por el Cosmos los llevó a observar a los Astros y Planetas y construir Calendarios Solares y Lunares con una precisión asombrosa, en el tiempo que invierte la Tierra en dar la vuelta al Sol, con solo una milésima de punto decimal de diferencia en relación con los cálculos de la ciencia actual.

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El Calendario Solar o Civil: de 365 días que no necesita correcciones en el término de 364 años, que estaba repartido en 18 períodos de 20 días cada uno y 1 período de 5 días suplementario.

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El Calendario Ritual-Mágico-Sagrado o Tzolkin: de 20 días Solares con sus nombres propios y glifos, que representan los diez dedos de las manos y los diez dedos de los pies.

Sus números Binarios representados por barras y puntos con sus correspondientes nombres, su combinación entre ellos se pueden escribir en horizontal con las barras abajo y los puntos arriba, o en forma vertical la barra y los puntos a la derecha, ej: = 6 =7.
Los números eran del 1 al 19 pero tenían el 0 o 20 que es representado como una concha de molusco (no existía en ninguna de las demás civilizaciones el número 0).
Sus sistemas son parecidos a los nuestros, compuestos por unidad, decena, centena y millares, todos con sus correspondiente nombre.
También los meses tenían sus glifos y nombres específicos. Los dos Calendarios, el Civil y el Sagrado comenzaban simultáneamente en una misma fecha, manteniéndose en un orden determinado volviéndose a encontrar todos los 52 años (18.980 días) Solares, volviendo a coincidir los dos primeros días de ambos, esto lo llamaban Rueda de fecha Calendárica.
Otra serie corresponde a los números del al 13, que son las del Calendario perpetuo de las 13 Lunas de 28 días cada una a un año Solar-Lunar de 365 días, formando 260 combinaciones diferentes, predecían matemáticamente los eclipses.
Fueron los primeros en fijar una fecha para contar su historia 3.113 a.C. Según los arqueólogos Goolman, Thompson y Martinez, esa fecha correspondía a un acontecimiento místico entre el 13 o 16 de Agosto por el Calendario Cristiano.
Persiste que los primeros Mayas eran NEOLÍTICOS y ABORÍGENES (fines de la edad de piedra e inicios del tiempos,entes de la civilización). Tenían la necesidad de saber el porvenir eran muy supersticiosos. Habían días fastos y nefastos en el Calendario Ritual. Creían que sabiendo el futuro podían aplacar las fuerzas negativas creando así una especie de horóscopo, aunque sus métodos de predicción eran distintos al de los Caldeos o Griegos.
El horóscopo Maya fue realizado después de estudios profundos de las influencias astrales sobre cada ser humano con seriedad como lo exigía su religión.
Esto es sólo un extracto de todo lo que contienen sus Calendarios, de lo maravilloso que es ahondar en sus números mágicos y aprender el pronóstico de sus días.

Por Nelly Gaite

Los antiguos Mayas vivían en las costas del golfo de México y del mar Caribe, en una extensión aproximada de 325.000 Km2. espandiéndose a América del Norte y América Central.

Entrevista a José Arguelles

En mayor o en menor medida, todos tenemos alguna que otra información acerca de la Cultura Maya. Sabemos que se desarrollaron en la Península de Yucatán y sus alrededores, que hacían los famosos juegos de pelota y que hacían sacrificios humanos. Hasta aquí la parte que históricamente se sabe, o mejor dicho, se cree saber respecto de esta Cultura.
Sin embargo, sabiendo que «la historia la escriben los que ganan» (o los que creen que ganaron), inmediata fue mi decisión de profundizar sobre el tema; en ir más allá de lo manifiesto.
Fue entonces cuando me encontré con lo que considero, hasta ahora, la más bella, pintoresca y gratificante «filosofía de vida» -si vale el término-.
Más o menos a grandes rasgos, sabemos que la Cultura Maya es la Creadora del más exacto calendario que haya conocido la Humanidad. Los invito a que nos Sumerjamos en nosotros mismos e invoquemos a nuestras memorias…
En primera instancia debiéramos preguntarnos si los que nuestros amigos Mayas nos han legado, además de sus bellezas artísticas, si aquello a lo que reconocemos como Calendario, se trata de esto, o si acaso estamos hablando de algo mucho más abarcativo que esto.
Cabe preguntarnos por qué razón el mundo Maya hace tanto hincapié en lo que llamamos «Calendario»… pues precisamente un Calendario, supuestamente mide, marca, señala TIEMPOS, Ciclos, podríamos decir. Y entonces, ¿qué nos quieren decir los Mayas respecto del tiempo?
El tiempo… tantas frases nos dicen tantas cosas más profundas de lo que imaginamos; a tal punto que nos dirigen las vidas de todos y cada uno; por ejemplo: «el tiempo es tirano» o «el tiempo es dinero». Los invito a meditar sobre el tema.

Según la ciencia, el tiempo es una experiencia psicológica, es totalmente subjetivo. Un lapso puede ser eterno aunque pequeño; o fugaz aunque extenso; dependiendo de qué sensación nos produzca internamente, de cómo vivamos la experiencia, etc. De modo que hubo que establecer convenciones que designen un patrón común a todos (horas, minutos, etc.).
Por otro lado, Freud ya a principios del siglo XX nos dirá que el inconciente es «atemporal», carece de tiempo lineal; a tal punto que hechos aparentemente pasados están presentes en la realidad psíquica del individuo. Y luego es Lacan quien profundizando lo que Freud inició, nos dirá que en el inconciente se producen series temporales de apertura y cierre. Y que existe en el psiquismo no un tiempo lineal solamente, sino una sincronía y una diacronía; estableciéndose una relación de prioridades según «tiempos lógicos» y no «cronológicos».
Esto indicaría que según algunos de aquellos que indagaron sobre la psiquis, el tiempo, tal y como lo conocemos, el tiempo de relojes; el tiempo en términos de pasado y futuro, lisa y llanamente: no existe. Si lo consideramos a nivel del cuerpo, ya es conocido que nuestros cuerpos se manejan según el reloj biológico, reloj interno que lo regula.
Elevémonos ahora a las estrellas: ¿acaso tienen tiempo de reloj? ¿Y los árboles y las flores, dicen «bueno, es 21 de marzo, empieza el otoño así que voy a deshojarme»? ¿O el perro, dice «son las 12, así que quiero comer»?
No es difícil inferir que todo en la Naturaleza (y les recuerdo que somos Naturaleza aunque hagamos todo lo posible por olvidarnos de eso) se maneja por Ciclos, pero ciclos nada tiene que ver con horas y minutos mecanizados. Si profundamente nos preguntamos qué es el tiempo de relojes y para qué lo usamos, si hilamos fino, no nos quedaría otra opción que pensar que para lo único que «sirve» el tiempo mecanizado es para eso, para mecanizarnos. Porque si hay algo para lo que sí necesitamos los relojes mecánicos es para saber de vencimientos de facturas, de horarios de entrada y salida a trabajar, de cuánto ganamos por hora de trabajo, etc….. Por lo que ahora se hace comprensible que las frases que más nos han hablado del tiempo son las ya mencionadas: «el tiempo es tirano» y «el tiempo es dinero»… Somos esclavos del tiempo. Envejecemos porque estamos mentalmente atados al tiempo de relojes; ¿acaso una estrella envejece? ¿Acaso una galaxia envejece? Sencillamente cumplen Ciclos. Somos esclavos del tiempo; somos esclavos.
Vivimos en un mundo mecanizado y pretendemos mecanizar a la naturaleza. Evidente choque de fuerzas antagónicas cuyas consecuencias vivimos a diario y cada vez más marcadamente.
Pero aquí radica unas de las claves que nos han dicho tantas otras culturas nos han obsequiado: vivimos en la ilusión (de hecho maya para los hindúes, además de ser el nombre de la madre del Principe Siddartha, significa «ilusión»). Vivimos en un mundo creado por la imaginería mecanizada del tiempo-reloj.
Los Mayas vienen a enseñarnos esto. Nos dicen que eso que trascendió en la historia como «Calendario Maya», es una Llave Interdimensional. ¿De qué se trata esto?
Nosotros somos seres multidimensionales; además de nuestro cuerpo físico, somos un psiquismo, somos un cuerpo emocional, somos un cuerpo energético, somos cuerpos espirituales. Diferentes manifestaciones en diferentes dimensiones; pero diferentes manifestaciones de Uno Mismo. Nosotros vivimos en una tercera dimensión, pero las hay más allá. Por lo que, si a cada densidad de materia diferente somos un cuerpo diferente acorde con esa densidad; existen más que grandes posibilidades de que seamos cuerpos de esas otras dimensiones mas allá de la tercera.
Y si nos remitimos a la ciencia actual, nos dice que la cuarta dimensión es el tiempo, o que el tiempo es una posible cuarta dimensión.
¡Maravillosa Casualidad! ¡El tiempo nos vuelve a reencontrar!
Antes vimos que somos esclavos del tiempo mecanizado que nos mecaniza. Si la cuarta dimensión es el tiempo y nosotros vivimos en una tercera dimensión… ¿querrá decir entonces que rompiendo la ilusión de la mente mecanizada por la creencia en el tiempo cronológico, entonces accedemos a la cuarta dimensión?
Nuestros amigos Mayas nos dirán: en la cuarta dimensión somos cuerpos de luz; algo así como que tenemos un «doble» dimensional. Alguien que por morar en la cuarta dimensión no está atado a las limitaciones del tiempo mecanizado, por lo que para «él» o «ella», por ejemplo, es posible acceder a lo que nosotros nombramos ‘pasado y futuro» entre tantas otras cosas inimaginables desde esta limitada tercera dimensión.
El «Calendario» diseñado por los Mayas es la llave que nos interconecta con las otras dimensiones, por ejemplo, con nuestro doble dimensional. Con la versión refinada de nosotros mismos; con nuestra versión Maya de nosotros mismos.
¿En qué consiste eso? Hemos de considerar dos aspectos, en primer lugar lo que concierne al Calendario en particular y otro aspecto es qué y cómo vivirlo para convertirnos en Mayas.
Los Mayas nos enseñan que todo en el Universo se organiza en ciclos. Ciclos dentro de ciclos. Y que todo en el Universo vibra.
Nosotros, cada ser humano, somos la resultante de una combinación particular de ADN, que nos hace únicos e irrepetibles. Y la vibración de esa combinación hace que vibremos, que seamos una forma de onda en particular. Así cada cosa en el Universo.
El Calendario Maya se compone de Ciclos dentro de Ciclos. Tendremos Ciclos mayores y ciclos menores: matriz radial (365 días); kin (1 día); Armónica (4 días); Cromática armónica (5 días); Semana (7 días); Onda encantada (13 días); Luna (28 días); Castillos (52 días); Uayeb (65 días); Retorno Solar-Lunar (364 +1 días), etc.
El tiempo es radial, no lineal, nos dirán los Mayas; por lo que sobre la matriz de 260 kines que dura el Calendario se desplaza el Calendario lunar. Contamos 13 lunas por 28 días cada una, lo que nos da un total de 364 días + 1 día llamado «fuera de tiempo» o de libertad galáctica. Que nada tiene que ver con el calendario actual, en el que tenemos meses arbitrariamente irregulares.
Por lo expuesto, cada kin o día tendrá su particularidad de vibración, tu «tono» particular. De hecho, tal es el nombre que se les da a la multiplicando 13. Son 13 tonos, 13 frecuencias de vibración que multiplicadas por 20 nos dará por resultado las 260 posibilidades tonales o de frecuencia. Esto implica que cada día tendrá determinadas características vibratorias: un color, un número, un uso, un poder, un desafío, etc. Que por lógica consecuencia ejercerá influencia en las personas nacidas ese día. Lo que en el horóscopo se denominaría «signo» es lo que en términos de la filosofía Maya es tu «sello», aquello que marca tu patrón vibracional, tu forma de onda.
Vivir en armonía según el Calendario Maya es vivir en armonía con el Universo, por eso decimos que es una Llave interdimensional. Pues para acceder a nuestras proyecciones interdimensionales, para encontrarnos con las formas más sutiles de nosotros mismos en otras dimensiones; es necesario contactarnos con nuestra forma de onda real; aquella que resuena con el Universo y que tiene sus propios ciclos mayores y menores sin necesidad de tiempos mecanizados artificialmente. Alinearnos con esas otras dimensiones de nosotros mismos nos redundará en «liberarnos» de los límites de la tercera dimensión y entonces dirigirnos hacia las Estrellas, a continuar con el siguiente tramo del Camino.
Mucho hay para profundizar sobre todo esto, por ejemplo: ¿qué relación hay entre Mayas y las Atlántidas?; ¿Sigue la Tierra los pasos de las Atlántidas?; ¿Vienen los Mayas desde otros planetas?; ¿Cual es el Plan?; ¿Cómo saber mi Sello Maya? ¿Cómo usar el Calendario-Llave para que mi energía fluya con la del Universo?; ¿Los mayas que conocemos por la historia son los Mayas? ¿Son las 13×20, 260 posibilidades de destino diferentes?
Respuestas a estos interrogantes serán quizá el motivo de próximos encuentros…
Ahora es siempre el mejor momento para empezar… a alinearnos con nuestra forma de onda natural, original, particular; con nuestra integridad; y ayudar a nuestra Tierra, ayudándonos a nosotros mismos. Después de todo; se trata de SINCRONIZARNOS, y por favor notemos que tal como la palabra nos lo indica, para SINCRONIZARNOS con el Universo, es preciso «SIN»-CRONIZARNOS, es decir, SIN CRONO, sin tiempo (cronológico).

Hablar de la cultura maya es muy complejo pero a la vez un desafío, ya que a la fecha hay mucho misterio alrededor de ésta civilización.
Desde hace más de 150 años que científicos e investigadores de todo el mundo visitan Mesoamérica para develar los misterios de ésta región que comprende 5 países y abarca más de 500.000 kms2.
El Mundo Maya es un fascinante complejo de culturas originadas hace más de 3000 años.
Podemos comenzar con una poderosa simbología: el Sac Bé. El Sac Bé era un misterioso trabajo de ingeniería que unía entre sí a las diversas ciudades de la civilización maya. La palabra significa «camino blanco» (había caminos en la tierra y en el cielo). Al comienzo del Sac Bé se encontraba, ocasionalmente, un hermoso arco y a los pies de éste, recipientes con comida y bebida para el viajero. Cada nuevo caminante tenía la obligación de retribuir algo por respeto al siguiente. Este era un acto de hombres que hicieron de la belleza una forma de vida.
Con ésta simbología nos adentramos en la comprensión desde su origen de la importancia de los ritos y símbolos místico-religiosos de los mayas antiguos y de los mayas actuales.
Hay un mito muy fuerte que representa esto: el mito cosmogónico que corresponde al Sac Bé que unía COBA hasta CHICHEN ITZA, pasando por VALLADOLIDMERIDA y UXMAL. Este mito nos habla de varias edades del universo en las que existieron distintos tipos de «hombres». Estos distintos «hombres» que formaron a los de hoy, han sido grabados en la piedra que hoy vemos de cada centro arqueológico y han ido creando y recreando los dioses múltiples con los que hoy día también conviven.
Esto puede ser observado detalladamente en el más grande y significativo Museo Maya que se encuentra en la ciudad de CHETUMAL. Este mito concibe a las ciudades sagradas del pasado como obra de seres superiores.

Los más importantes templos y centros ceremoniales son, por ejemplo : KOHUNLINCH, famoso por sus mascarones gigantes de estuco que representan al dios sol; la zona de RIO BECque abarca múltiples ciudades entre las cuales destaca CHICANNA, casa de la serpiente, ciudad enclavada en ésta mágica y misteriosa zona de Rio Bec, en donde sus edificios se integran a la plaza central en un grandioso órden concéntrico con una gran carga de misticismo; BECAN, camino de la serpiente, se encuentra rodeada por un foso con 7 calzadas para penetrar en el centro cívico-religioso, es el principal sitio de la región debido a la magnitud de su energía.

Otros lugares son : X-PHUL y sus torres con jeroglíficos «Pop»(estera), OXTTANKAH y LAMANAI en Bélice, centro religioso por excelencia

Su gran conocimiento astrológico, parte de su sabiduría, hizo de varios de sus centros, puntos energéticos de profunda importancia para el planeta todo.
Ellos sabían cómo «explotar» esos conocimientos para que el suministro espiritual y material fuera equilibrado. Por ejemplo, la gran mayoría de los centros se encuentran alrededor de «cenotes», ríos subterráneos, que según las creencias eran las entradas al hogar de los dioses.
Muchos pueden ser visitados hoy, como el CENOTE AZUL, con profundidades de más de 130 mts. que se encuentra en la LAGUNA DE BACALAR (laguna de los 7 colores).
El calendario maya, por ejemplo, basado en éstas precisas observaciones astronómicas, midió con exactitud el año solar y podía diseñar el transcurso del tiempo, millones de años en el pasado y cientos en el futuro.
Otro exponente es el lugar más famoso del mundo CHICHEN ITZA, que además de contar con interminables estructuras, intrincadas esculturas y fastuosos detalles, invita al visitante de hoy a una experiencia única, místico-energética, sólo vista en el equinoccio y en el solsticio, cuando el sol a una hora determinadamente exacta proyecta sobre el Templo de Kukulkán, el descenso o ascenso de la serpiente gigante a través de los peldaños de la pirámide hasta alcanzar la base o el cielo, donde se une a la cabeza de otra serpiente. Este fenómeno es un tributo claro a la naturaleza.
Los mayas han mantenido un «Sac Bé»que los une a su pasado y a su futuro; además de conservar la memoria del tiempo antiguo y sus creencias, esperan el retorno de aquellos grandes hombres que no han muerto, sino que llevan una vida latente en algún sitio sagrado y desconocido.
Por eso es tan visible hoy ,la permanencia de una dimensión mágica en estos lugares sagrados. El mundo maya resplandece a pesar del desarrollo de la tecnología y las expresiones más sofisticadas de la modernidad.

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