Terapia de Regresión Psíquica

Lic. ANA ISABEL DOKSER

Considero al ser humano y su vida como un cambio continuo donde coexisten varios nacimientos y muertes, diferentes etapas de la vida desde el bebé al adulto. Sin embargo en cuanto a la memoria estamos atrapados y condicionados por vivencias del pasado y las emociones que de ellas se desprenden.
Entonces vivimos el presente con una realidad deformada por las proyecciones del pasado.
Si un acontecimiento actual se asemeja o detona alguna herida infantil este hecho va a cargarse de sufrimientos anteriores que amplificarán el dolor.
Hay un hilo invisible que liga estos acontecimientos produciéndose así ante un estímulo o disparador actual una reacción en cadena que lo sobredimensionará y que repercutirá negativamente en el encuentro del camino de su solución.
En general aquello que nos causa sufrimiento esta dramatizado por recuerdos traumáticos que provienen de la infancia e incluso del estado prenatal y conservan aún su carga emocional.
Las emociones reprimidas, aunque las ignoremos conservan su dinamismo y nos envían mensajes sin cesar. Incluso para que estén reprimidas les oponemos la misma fuerza que éstas poseen para salir a la superficie causándonos una tensión interior permanente. Muchas veces esta tensión se traduce en enfermedades psíquicas o físicas que no comprendemos.
La terapia de regresión que realizo permite retornar al origen de estos hechos reviviéndolos durante la sesión tal como han sido y con las mismas sensaciones corporales que entonces. El objetivo es confrontar y liberar estas emociones negativas que hoy nublan nuestra cotidianeidad.
Aclarar, despejar los nudos emocionales más graves libres de juicios ni comparaciones otorga mayor lucidez y expansión de la conciencia.
No empleo la hipnosis, en estado de relajación vamos explorando fuentes de información más profundas. Así estas energías que estaban atrapadas en alguna zona de oscuridad de nuestro ser pueden ser «barridas» despertándonos a una energía vital aun no conocida. Abriéndonos a nuevas percepciones de nosotros y del mundo que nos rodea. Comenzamos a ser más activos y menos reactivos.
Experimentando una situación en el aquí y ahora de liviandad.

Etapas del trabajo:

1) Reactivar la memoria que contiene los recuerdos más lejanos. Retornar proporciona la posibilidad de volver a imágenes en movimiento y otras percepciones sensoriales que fueron grabadas en el momento del suceso con todos nuestros sentidos presentes. (vista, tacto, somático, sensaciones internas y emoción).

2) Expresar las emociones ligadas a ellos. Somos uno con la emoción, le damos un lugar, la vivenciamos sin por eso perder el control. La observamos vivir en nosotros. Ej. Si siento cólera por una situación, me dejo atravesar por ella conscientemente, permito su expresión hasta que el impacto emocional haya perdido intensidad, incluso haya desaparecido.

Estas emociones están ligadas a zonas del cuerpo que se traducen en tensiones crónicas, energías cristalizadas origen de enfermedades psicosomáticas. A medida que expresamos estas emociones logramos desidentificarnos de la experiencia y liberar las zonas de nuestro cuerpo atrapadas en ella. La fuerza de la emoción es sanadora. Si se trata de una vida anterior, de una impresión captada del inconsciente colectivo o simplemente un fantasma poco importa. He observado que estos recuerdos resuenan por algún motivo en el consultante, surgen, se imponen y lo más importante es la nocividad de sus mensajes. Al devolverle a esta memoria su neutralidad fundamental quebramos todo intento de reacción en nuestras situaciones diarias de emociones que vienen del pasado.
En este trabajo somos testigos. Hay dos percepciones, una es el espacio actual, que es el lugar del consultorio y mi guía y otro espacio interior donde se desarrollan estos acontecimientos de otro tiempo. Trabajamos con toda imagen que aparezca no dejamos nada de lado, integrándonos así cada vez mas, llegando hasta las capas mas ignoradas.
Se trata de una experiencia inédita que nos proporciona una mayor salud, libertad y paz interior.

Las fobias son miedos irresistibles, tremendos, desproporcionados donde sólo cabe hacer una cosa huir: escapar para no ponerse en contacto con aquellos que las producen. La persona reconoce su trastorno, capta que tiene un miedo excesivo e irrazonable, que puede con ella y la rebasa. La vivencia es de desamparo y terror. Hay una estrecha relación entre miedo, ansiedad y fobias, de la crisis de ansiedad se pasa a la fobia mediante un mecanismo de racionalización.
Se encuentran razones generalmente falsas que justifican decisiones tales como: no tomar ascensores, no viajar en avión, no estar en determinados lugares «peligrosos». Estos lugares pueden ser parques, el propio barrio que hasta la crisis, eran contenedores y familiares.

Existen fobias traumáticas que se producen tras experiencias difíciles o dolorosas. Con frecuencia una persona puede padecer varias fobias a la vez, entre las que existe una relación muy estrecha.
Se desplaza el temor difuso de la ansiedad y se sustituye por un temor concreto y en objetos del mundo real bien delimitadas. Entre las fobias traumáticas se encuentran las fobias a viajar en distintos medios de transportes, fobia a dar exámenes, en general, orales. Las fobias hipocondríacas son miedos irracionales de contraer determinadas enfermedades.

Las más habituales en muchas personas son: a la muerte, a la soledad, a hablar en público, a la sexualidad, a determinados animales, a la noche. Existen también a determinados objetos, como por ejemplo a la sangre, cuchillos, etc. Fobias a espacios abiertos o cerrados; amenazas internas y externas.
Es imposible delimitarlas ya que cualquier objeto, situación o persona pueden convertirse en fobígenos, dadas determinadas circunstancias. Mediante la terapia de regresión psíquica la persona regresa a la o las circunstancias traumáticas del pasado reviviéndolas durante la sesión, física y emocionalmente.
El objetivo es confrontar y liberar estas emociones negativas, permitiendo su expresión hasta que el impacto emocional haya perdido intensidad, incluso haya desaparecido. Así logra desidentificarse de la situación recuperando su neutralidad.
Es el mecanismo inverso, la persona contacta con aquello que evitaba logrando así un nuevo orden que le brinda paz.
En estado de relajación profunda es testigo de sí mismo, acepta la emoción sin por ello perder el control. Al emerger a la conciencia comprende el origen de una fobia concreta posibilitando su liberación.
En este proceso son de inestimable colaboración los remedios florales de distintos sistemas que utilizo.

Las obsesiones son ideas absurdas, falsas, ilógicas, que pueden aparecer también como pensamientos, imágenes o impulsos persistentes que la persona reconoce como carentes de sentido y lucha una y otra vez contra ellas, pero no puede dominarlas. Se llaman también pensamientos tiránicos o de prisión, ya que la persona se ve forzada y cautiva en esas ideas e imágenes que llegan a instalarse fanáticamente gobernándola, y ocasionándole un sufrimiento enorme.
La compulsión está muy relacionada con la obsesión. Las conductas repetitivas, insistentes que se suceden con terquedad y que no tienen ningún fin ni objetivo en si mismo sino que se realizan para producir o evitar algo futuro. Aún reconociendo su falta de sentido lógico la persona se ve forzada a hacerlo.

Las compulsiones más frecuentes son: lavarse las manos, tocar, no tocar algo o a alguien; tener que mirar o no mirar algo.
Las obsesiones según el contenido pueden ser de pureza corporal, orden y simetría, religiosas, morales, de peligros interiores y exteriores.
Dicen estas personas: «Mi cabeza no para» ó «Se me ocurren unas cosas rarísimas».
El comportamiento social es patológico tienden a alejarse de los demás y terminan por aislarse. La personalidad tiene características rígidas, de introversión, meticulosas, muy analítica, perfeccionista con tendencia a la duda y al bloqueo afectivo.
Los ritos y ceremoniales obsesivos son un intento de defenderse de estos pensamientos. En la mayoría de los casos hay antecedentes personales y/o familiares.
La terapia de regresión psíquica permite al consultante viajar a su primera infancia; al seno materno; al período de pre-concepción, reviviendo los recuerdos del pasado ayudando a la comprensión del origen de prácticas obsesivas, liberando temores y energías negativas asociadas a ellas.
A veces es necesario que la persona libere muchas emociones cercanas a la superficie antes de contactar con la fuente del problema y experimentar el verdadero dolor.
Es destacable como al contactar con la emociones y desbloquear la afectividad, las ideas, imágenes y pensamientos recurrentes pierden su valor.
Al liberar la ansiedad el comportamiento social va transformándose recuperando un saludable y rico intercambio. Acompaño este proceso con Esencias Florales que colaboran en la elaboración de los miedos, ansiedades, propician la relajación muscular y la claridad mental deteniendo los pensamientos recurrentes.

La ansiedad es una vivencia de temor ante algo difuso, vago, indefinido. Es un temor impreciso, carente de objeto exterior.

Se experimenta como anticipación de malos presagios. El presente se ve teñido de incertidumbre y la persona se siente traída y llevada por este temor extenso y confuso.
Es una manifestación afectiva, que, cuando es muy intensa se traduce en diversas patologías somáticas.

Los factores psicológicos desencadenantes tienen que ver con traumas biográficos; acontecimientos súbitos que se han presentado tales como la muerte de un ser querido o alguna frustración importante repentina. También aquellos acontecimientos crónicos, que a lo largo del tiempo van dejando una secuela progresiva: por ejemplo, el acoso moral de una pareja, de un jefe o de un grupo. En el ámbito de lo social son notorios los aspectos de aislamiento, incomunicación, soledad y desempleo.
Cuando se libera la sobrecarga emocional en la sesión de terapia de regresión psíquica los órganos se van desbloqueando y energizando cada vez más. La regresión al cuerpo, a las zonas de profundo dolor o enfermedad permite contactar y comprender traumas pasados y elaborarlos.
Localizar ansiedades de diversa índole y trasmutar los pensamientos negativos que contienen, permite abrir espacios internos para plantar nuevas semillas que conectan con poderes primordiales que permanecen ocultos en los planos más profundos de nuestro ser. En esta tarea las esencias florales colaboran favoreciendo la conexión con el subconsciente y la emoción.

Cada parte del cuerpo tiene una historia que revelar. Cuando hay experiencias negativas de vidas pasadas en una zona particular la denominamos “punto débil”, ya que la persona padece molestias físicas en ella.

Los puntos débiles pueden ser varios cuando los sucesos han sido graves, tales como muertes violentas, guerras, accidentes. En estos casos una persona puede sentir dolores y la medicina convencional no descubrir las causas físicas ya que existe una sobrecarga emocional debido a traumas de vidas pasadas.
Cuando realizamos la regresión al órgano en cuestión la sobrecarga emocional se libera. Logramos que el órgano se relaje y recupere vitalidad. Esto se debe a que la energía que estaba impidiendo que emerja el trauma ya no es necesaria y los canales de energía pueden ahora fluir libremente por todos los sistemas corporales.

El consultante en estado de relajación profunda es guiado a viajar por su cuerpo hasta la zona más débil para comprender la causa de su dolor.
Tras la regresión, las emociones negativas confrontadas de la zona en cuestión pueden ser: ira, resentimientos, culpas y miedos entre otras. Si el consultante tiene dificultades para visualizar o conectar con el subconsciente, las esencias florales lo preparan para la terapia de regresión aflojando las barreras interpuestas.

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