PSICOTERAPIAS BREVES

Lic. ANA ISABEL DOKSER

En el proceso de crecimiento vamos seleccionando aspectos de nuestra personalidad que son queridos y aceptados por nuestros padres y educadores, y a la vez vamos ocultando y reprimiendo en el inconsciente aquellos rasgos negativos y emociones inaceptables que nos provocan molestia y vergüenza y no convienen a nuestra imagen.
Por temor al rechazo vamos creando una máscara social que nos distancia del núcleo original de nuestra personalidad. Relegamos al ámbito de la sombra el odio, la ira, celos y envidias, la lujuria, conductas adictivas y agresivas entre otras.

En esta búsqueda de perfección y aceptación rechazamos no sólo nuestros instintos agresivos sino también talentos y dones no despertados por falta de aprobación familiar.
En la sombra ocultamos junto con la emoción indeseable un quantum poderoso de energía vital primitiva que ya no queda a nuestra disposición. Guardamos la secreta fantasía de que aquello que no vemos ni mostramos “no existe”. Sin embargo la sombra irrumpe en nuestros sueños, en actos fallidos o lapsus verbales, en aquellas reacciones desmedidas e irracionales donde no nos reconocemos y nos sentimos luego confusos y avergonzados. Aparece en nuestros prejuicios, en el sarcasmo, la crítica y el humor. La Sombra se muestra cuando algunos rasgos de carácter que vemos en otras personas nos irritan y nos afectan profundamente.
Proyectamos en nuestras relaciones aquellos aspectos que nos son difíciles de integrar a la conciencia.

La sombra golpea a nuestras puertas y nos habla en los dolores de cabeza, en los dolores óseos y en las articulaciones, en la alta presión y en el insomnio.
En los estados depresivos, como intento creativo de establecer una comunicación más profunda en la totalidad que somos.
La sombra se cuela en nuestras conductas reiteradas de autosabotaje y adictivas.
Percibimos la sombra como un extraño que nos invade. Traer a la conciencia los personajes escondidos en la sombra, detectar su voz, su modo de funcionamiento y su origen reduce el poder hipnótico que tienen en nosotros.
Siempre tiene un mensaje importante para darnos. En general las voces son críticas y suelen aparecer como pensamientos mecánicos y repetitivos o sentimientos incontrolables.
Reapropiarnos de nuestra sombra es un trabajo lento y audaz que nos permite recuperar la energía congelada y reencauzarla. Conocerla e integrarla no significa obedecer a sus dictados.
Nos permite intentar nuevas respuestas a viejos problemas. Es un trabajo que nos convoca a renunciar a los ideales de perfección para lograr la integración.
Nos invita a expandir nuestras posibilidades en todas las áreas de la vida al extraer la riqueza potencial de nuestra sombra en nuestro provecho. Ampliando la conciencia acortamos la distancia entre quienes somos, quiénes creemos que somos y cómo nos mostramos al mundo.
Al aceptarnos y dejar de culpar a los demás nos abrimos a la tolerancia y a la compasión.
Al abandonar los pensamientos y actitudes extremas nos abrimos al misterio de la vida y a sus regalos.

Las esencias florales son particularmente valiosas en el plano de la prevención de las enfermedades. Los desequilibrios emocionales se traducen en el campo energético produciendo bloqueos en los circuitos de energía que si perduran en el tiempo, originan la enfermedad física. Los estados mentales negativos son producto de los conflictos entre el alma y la personalidad. Las esencias armonizan desbloqueando y recuperando un orden perdido. Actúan a nivel vibracional llegando sus efectos a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
Los defectos de carácter consumen devastadoramente la energía psíquica. El odio y la envidia sustraen al cuerpo y a todos sus órganos su energía vital, creando así, la enfermedad orgánica.
Este método de sanación sutil restaura el campo energético y protege el aura. No actúa por acción química.

Utilizo las esencias florales en las psicoterapias que realizo con notables resultados. Movilizan en el paciente la afluencia de sueños aportando material muy valioso al proceso terapéutico. Al actuar ampliando el campo de la conciencia, ayudan a vencer resistencias poniendo en movimiento un proceso curativo.
Colaboran en la toma de conciencia acerca de los propios mecanismos psíquicos propiciando cambios en la acción.
Movilizan profundamente la psique llegando a patrones de conducta antiguos. Una vez detectado el desequilibrio emocional actúan cambiando la calidad de la emoción. Son el medio ideal de equilibrar las emociones durante el embarazo y parto. En el campo pediátrico actúan muy espectacularmente dado la apertura y sensibilidad de los niños.

La Psicología Transpersonal aporta una nueva mirada, integrativa y energética del ser humano, y de los conceptos de salud y enfermedad psíquica.
El consultante es un ser que posee un núcleo esencial y que en el transcurso de su existencia tendrá la posibilidad de desplegarlo. Este núcleo esencial o verdadero ser trasciende la personalidad y a la vez lo conecta con las leyes del universo que tienden a armonizarlo. Para llegar a este núcleo necesitará de un profundo conocimiento de las corrientes antagónicas que coexisten en su personalidad. Por un lado, una parte sensible y amorosa y por otro una «máscara» o cara social más pensante, fría, lejana, egoísta.
Esta máscara encubre defensas, sentimientos negados o reprimidos que están en estrecha relación con el ser ideal que intenta alcanzar.
Contribuye también al auto-engaño y al estancamiento de la energía vital en su propio cuerpo y por ende en diversas áreas de su vida. Cada uno de nosotros trae un potencial único y es interesante aclarar que aquellas áreas de insatisfacciones o infelicidad de nuestra vida son señales de este potencial aún no desarrollado. El trabajo terapéutico consiste en un proceso de comprometido autoconocimiento en donde la aceptación de nuestras partes indeseables, nuestro «lado oscuro» es fundamental para que la transformación de la personalidad ocurra.

El camino de la luz requiere que descendamos a nuestra oscuridad. La sombra personal encierra un extraordinario quantum de energía a reencauzar adecuadamente.
Es tomar conciencia y hacernos «responsables» (no culpables) de nuestras propias negatividades y de su sincronicidad con lo que recibimos del exterior. Es atravesar miedos, vergüenzas, culpas y falso orgullo.
Es descubrir roles y corazas y disolverlos, es perdonarse y perdonar. Es comprender que todo problema, conflicto, situación de crisis, nos atrae una lección para aprender.
Es darnos cuenta que hay un intento de nuestra personalidad de recrear las heridas de la infancia causándonos infortunios y dolor.
Es conocer patrones destructivos a los cuales estamos apegados. Es aprender a escuchar a nuestro cuerpo y sus mensajes. Es recuperar nuestro poder personal y recobrar el sentido de la vida.
Es transformarnos expandiendo nuestra conciencia, recordando quiénes realmente somos y a qué hemos venido.
No importa cuán tarde pienses que es, cualquier intento que realices en este sentido te enriquecerá y ahondará tu camino espiritual.

Relacionados